El alto valle del Duratón en época celtíberica

Desde los siglos VIII-VII a.C. se aprecia en el alto valle del Duratón que, tras una disminución del número de estaciones en el Bronce Final, aparece toda una serie de pequeños asentamientos en llano, con escasa densidad de población, al tiempo que se detecta la primera ocupación en los cerros de Somosierra en Sepúlveda y de Los Sampedros en San Miguel de Bernuy. A partir del siglo VI a.C., se asiste a una creciente jerarquización de los sitios, donde los poblados de mayor superficie, en concreto Sepúlveda, Castrogoda (Sepúlveda), La Mesilla (Sebúlcor) y Los Sampedros, acogen una mayor concentración humana, mientras que se documenta una progresiva desaparición de los asentamientos menores en beneficio de los primeros.

Mapa del alto Duratón en la Segunda Edad del Hierro (Martínez Caballero 2023).
Vista aérea de Sepúlveda.

Estos núcleos absorben otros grupos locales, que desaparecen por abandono estructural y por procedimientos expeditivos o agregativos, a favor del crecimiento de los primeros y su colonización de otras áreas, con mejor aprovechamiento de campos y pastos montanos, y una intensificación de las actividades productivas, imponiendo mecanismos de racionalización de la producción y los intercambios. El proceso se corresponde en Los Sampedros con un progresivo enriquecimiento de los ajuares y de las panoplias militares, según se documenta a través de los materiales de su necrópolis de Los Algarrobales, y en los escasos materiales registrados en la necrópolis de La Picota de Sepúlveda. Es en esta etapa cuando se construyen las formidables defensas de Los Sampedros, testimoniando el ímpetu de la intensa competencia territorial en la zona.

A partir de fines del siglo IV a.C. se reconoce ya una estructura organizativa de carácter urbano, con la progresiva transformación de Los Sampedros y Sepúlveda en los principales núcleos jerarquizadores, como centros políticos comarcales, con comunidades ya adscritas a la etnia de los arévacos entre los grupos celtibéricos. Al norte de Los Sampedros, una amplia franja despoblada señala la frontera interétnica entre estos grupos celtíbero arévacos y los vacceos de la cuenca sedimentaria del Duero.

Durante los ss. III y II a.C. la ciudad de Sepúlveda, quizás la Kolenda citada por las fuentes clásicas, se convierte en una de las grandes ciudades del alto Duero, sede de una ciudad estado, alcanzando superficie urbana cerca de 40 ha, mientras Los Sampedros bloquea su crecimiento, por la mayor pujanza del primero. En el territorio se disponen el conjunto de aldeas desde las que se procede a la gestión y explotación de las limitadas campiñas y los amplios pastos serranos, destacando el amplio núcleo de Morros de San Juan (Sebúlcor), dependiente de Sepúlveda, así como a la vigilancia del territorio, como señala el sitio de El Otero (Castrillo de Sepúlveda). La destrucción de la muralla de Los Sampedros entre los siglos IV y II a.C. y la ocupación de la rampa terrera de la fortificación por viviendas celtibéricas indica la posible integración de este núcleo ya en la comunidad de Sepúlveda, que parece elevarse como gran centro territorial celtibérico del sur del Duero.