
El territorio de la ciudad romana
En conjunto, el territorium de Confloenta abarcaba los valles altos de los ríos Cega y Duratón, quedando delimitado al oeste por el interfluvio Cega-Pirón, que lo separaba del territorio de Segovia, e incluyendo posiblemente en este sector la zona de Aguilafuente, al oeste de la cual las lagunas endorreicas parecen señalar el espacio fronterizo con Cauca. Al norte, la interrupción del área de poblamiento lleva a colocar el límite del territorio en torno a la línea de la Serrezuela, al norte de la cual se extendían los territorios de Pintia y Rauda. Más difícil es determinar el límite oriental, pues la continuidad ocupacional en el valle de los ríos Bercimuel y Riaza no marca un espacio liminario neto con el territorium de Segontia Lanca. Partimos de considerar que el medio Riaza se relacionaría con Segontia Lanca. Por el sureste, el vacío poblacional entre el valle del río Bercimuel y el alto Riaza marca un espacio limítrofe con Termes. Al sur del Sistema Central, el territorio se extendía por el valle del río Lozoya, quizás hasta la sierra de San Pedro en Colmenar Viejo, en Madrid.
Se trata de un inmenso muy amplio, que ocupaba una superficie de entre 2.500 y 3.000 Km2, con gran variabilidad de paisajes y relieves (campiñas, piedemontes, sierras, etc.). La integración de las diferentes zonas geográficas y comunidades en la civitas fue el resultado de la aplicación de unos criterios de ordenación artificiales que Roma impuso, heredera de la ordenación territorial tardorrepublicana, que, a su vez, también absorbió algunas pautas organizativas heredadas de la etapa indígena. También fue consecuencia de la evolución socioeconómica de la civitas surgida a raíz de la conquista de la ciudad celtibérica de Sepúlveda y la fundación de la nueva ciudad, así como de la ordenación de los territorios de las comunidades y civitates de su entorno.


